18 de septiembre de 2010

Capítulo I


Siempre me gustaron más las películas de ficción que esas historias que a su inicio aparecían con el rótulo de “basadas en hechos reales”.
Quizás es porque para esos casos reales, que mejor película, que mejor imagen, que la propia realidad de la vida, porque creo que al final la ficción y la realidad piensan que pueden ser amigas y estar siempre juntas. Pero nada es para siempre y todo es bastante efímero, tan fácil de entender como decir que la noche y el día no son lo mismo.
En esto la ficción no vale para nada…
Siempre se quedará tras esa delgada línea, tan cerca y tan lejos, tan real y tan fantástico, tan fuerte y a la vez tan débil de no tener ni fuerzas para superarla… A lo mejor es que no tiene la suficiente confianza para creer en ello. O más bien, quizás es porque no era el momento de hacerlo…
Shakespeare soñaba con una noche de verano que quizás tardó demasiado en escribir y en vivir ese idílico paraíso del que todos somos capaces de imaginar, pero que ninguno logramos representar fielmente en la realidad. Aunque estemos empeñados, aunque trabajemos duramente y luchemos, al final, el tiempo nos da esa maravillosa lección de que a veces se ha esperado demasiado, de que a veces no nos conformamos con lo suficiente. A Shakespeare, al igual que a todos nosotros nos pudo la codicia, y tanto él como todos cometemos el mismo error: creernos perfectos. Tan fácil de entender como que el círculo perfecto solo sale en nuestra imaginación, al dibujarlo siempre tendrá imperfecciones.
Imperfecciones, errores, fallos, pueden llamarlos como quieran pero el sentimiento de arrepentimiento al que conlleva cada uno de ellos siempre estará ahí. Aunque hay gente que aún más lejos de la perfección ni siente ni padece esa serie de sentimientos, ni una pizca de nervio, ni una sola gota de frio, insensibles, quizás vacíos, yo diría que más bien monstruos. Yo les llamo las máquinas humanas, simplemente una función, y hasta conseguirla no paran…sea lo que sea.
El error más grave que comete una persona al considerarse perfecta, y al considerar perfecto todo lo que hace y todo lo que le rodea, su guión, aunque sea en una cosa pequeña aunque sea en todas sus páginas, sencillamente es ese, pensar que la perfección va a actuar gratuitamente en su película, pensar que quiere caminar a su lado…
“La perfección usa su propia autopista y ni con peaje nos dejan conducir por ella”.
Estoy seguro que muchos de los aquí presentes habéis cometido el mismo error y le habéis restado importancia al hecho por considerarlo una tontería. A veces acertaréis y otras obviamente fallaréis para vuestra desgracia. Pero sé que alguno no lo ha considerado una tontería, pero ha cometido igualmente el mismo error, o por masoquismo, o por gusto, o quizás deliberadamente…
La mirada de maldad, en mí quizás tenga el destino de convertirse en sentimiento de tormento o temor, pero se devolverá en el golpe del desconcierto al reconocer que esa maldad no valdrá para nada.
Prosiguiendo, desde que existe la humanidad, existen por lo tanto los errores.
¿Qué nos diferencia? La competencia imperfecta.
El que cometa el error más grave será el último en la carrera por la supervivencia, el que tenga más astucia por esquivarlos, será siempre quien gane. Irónicamente, pueden observar cómo juegan las palabras perfección e imperfección tan cerca llevándose tan mal. Imperfecta porque siempre alguien partirá con ventaja…
¿Hacia dónde? No tiene porque ser hacia algún destino en concreto, simplemente la única información que debemos tener en cuenta en este viaje es la siguiente:
“Siempre habrá algo que no nos guste o de lo que no le gustemos a alguien”.
Pero estamos en crisis, y hagamos lo que hagamos, o fijo que nos sale mal o nos va a costar más caro. El coste de oportunidad. Todo dependerá de ello de la oportunidad. Lo tomas o lo dejas…
Ahora añoran el pasado, quizás la canción tuviera razón y mientras abrimos el baúl, cualquier tiempo pasado fue mejor. Eso ahora no importa y además la base primordial de todo es el movimiento. Nunca para. SI esto es así porque querer frenar o porque necesitamos tanta explicación. ¿A qué tenemos miedo? ¿A que no siga igual?
Como decía somos codiciosos, trabajamos y adoramos realizar cambios pero luego preferimos quedarnos cómodos como siempre estábamos.
A lo que tenemos miedo realmente es a desconocer el futuro. El pasado lo conocemos, el futuro no.
¿Por qué provoca desconcierto, miedo o temor? Pongan el sentimiento a gusto del consumidor, pero todo al final lo tratamos como si fuera un juego, solo nos importa estar cómodos, tranquilos, que el río lleve esa agua por un cauce razonable. Pero a veces la presa revienta y ya no resulta nada divertido.
Es curioso, igualmente, que aún desconociendo el futuro, lo encaminamos todo con tanta rapidez hacia él que no le restamos importancia al camino en sí. Ya nadie piensa en ese presente, abandonado en una esquina, ni escuchan sus lamentos ni se preocupan por él-
Claro, como no es alguien importante, piensan que no es capaz de hacer nada, que como solo es un soplo al lado de lo que duran sus hermanos…
Como decía en la cadena de la supervivencia siempre hay alguien que parte con ventaja…
Traición quizás. Para los ladrones es lo justo, para los maníacos el azar y el caos, para los gobernantes el poder lo es todo…
-¡¡¡ El dinero es lo más importante!!!-
El dinero,…, un simple trozo de metal, un simple cacho de papel dibujado y arrugado…
¿No creen que a esto quizás pueda llamársele subestimación?
Permítanme que esto me recuerde a otra curiosidad, el valor que le damos a las cosas.
Antiguamente el intercambio era lo que le daba valor a los objetos, al mercado de las cosas.
Poco a poco el modo de financiación fue cambiando, la forma de intercambiar las cosas, el interés que le dábamos a veces subía y a veces bajaba, pero en esencia ese mercado no ha cambiado mucho: al final, quien tenga la capacidad de saber negociar mejor a favor ese intercambio, es quién sacará más beneficio de la transacción.
Una vez más nos damos cuenta de que a quien le dejan correr antes corre con ventaja.
Unos lo llaman saber aprovecharse de la situación, otros ser inteligentes y otros corrupción.
Yo lo llamo: “Economía”.
Ese murmullo que escucho, no es quizás el resultado de que cuando hay opiniones en desacuerdo, cuando una serie de ideas chocan, es porque algo ocurre: o alguien dice la verdad o alguien miente.
Se preguntarán que quién tiene razón, pero entonces estamos aquí sencillamente para saber eso, y no voy a ser quién de restarle emoción al asunto. Además yo no voy a decidirlo, quizás soy yo el que parto en desventaja aquí…
Además, no caigamos en desesperación y que reine la paciencia un poco, la prisa no nos llevará ninguna parte, además nos ayudará a entender un poco mejor el problema: que todo esto no es más que el fruto de que un consejo no tiene porque ser la solución perfecta a cualquier problema, ni de que todo es lo mismo.
“La ignorancia es la madre de todas las verdades”
A veces tomamos demasiado en cuenta de que todo es parecido, y de que una solución que existe para un problema será siempre la apropiada para resolver dicho problema. Pero nunca escuchamos a nuestra madre y luego ya siempre es demasiado tarde y solo nos queda o quejarnos o aguantar una buena bronca.
Con razón aún es más curiosa luego la cara que se nos queda al mirarnos al espejo.
Goebbels dijo una vez que: “Una mentira dicha mil veces, se convertía en verdad”. Y ciertamente, si eliminamos el deplorable contexto en el que utilizó su famosa frase, no iba desencaminada con esas palabras a lo que es la realidad.
-¡¡¡Asesino!!!-
Por favor, no se equivoquen. Que nombre las palabras de quien pudiera haber sido un asesino y un monstruo por sus actos y traslade al contexto actual esas palabras, no quiere decir que yo sea un asesino. Eso ya lo juzgarán ustedes más tarde, primero déjenme acabar.
Además, esto me servirá de ayuda para mostrarles, que cuando las personas se dejan llevar por las decisiones inapropiadas, acaban por quitarle el sentido a las cosas.
Optan por el camino fácil…

1 comentario:

  1. Esto hace que le de vueltas al coco, "El que cometa el error más grave será el último en la carrera por la supervivencia": pues si q es acierto, nunca lo habia visto d este modo. y lo que dices de la ignorancia.. tambien podría decirse: "la ignorancia es la madre de la felicidad", cuánto más conocimiento tenemos más preocupaciones existen. lo feliz q es un niño... ahi lo tenems.
    muy bueno, tu si q le diste al coco

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