“Un
espejo… un reflejo… una mirada… un sentimiento… un pensamiento… una reacción…
una acción… una espera… una conclusión… y al final de todo… una consecuencia.”
I.
Reflejo (Reflexión)
Siempre fue una filosofía, una
forma de ver la vida desde los ojos y la sonrisa de un niño pequeño… Llenarse
de ganas de perderse en la inocencia, de querer ver a todas las personas
queridas felices, de intentar conseguir que la ilusión copara las mejores
perspectivas y de que al final se sintieran como únicos hasta los más pequeños
detalles.
Siempre soñé con dibujar ese
mismo horizonte ilusionante sin preocuparme por las cosas que no merecían tal
respuesta, y luchar con la única motivación de saber que podría lograr tanto
como acabar dibujando esos mismos puntitos en el cielo que pudieran llegar a
iluminar…
Soñaba con intentar acostarme en
esa misma orilla de siempre, con vivir en una burbuja en lo que nada más
importara, acunado en la misma sinfonía que siempre me ayudaba a concentrarme
en sentir todo aquello.
Siempre quise fijarme en todo lo
que me rodeaba, en todo cuanto quería dejar atrás, en todo cuanto tuve que
abandonar dejando tantas lagrimas atrás, pero nunca perdía la esperanza,
siempre intentaba mantener esa ilusión que se escondía bajo ese feliz rasgo que
me caracterizaba.
Siempre se me daba bien escuchar,
sobretodo cuando se podía hacer del silencio, cuando podías extraer de un solo
momento un montón de palabras, multitud de emociones y sobretodo, algún que
otro apacible sentimiento.
Soñaba con ser el risueño payaso
que con sus trucos de pompas de jabón ayudara a crear esos mundos llenos de
burbujas en los que poder atraparse.
Soñaba con derrochar imaginación,
con llevar todos esos símbolos a la realidad, con dar parpadeos mágicos sin que
necesitara una varita.
Siempre alardeaba de que nunca
iba a agotarme, de que nunca me detendría con toda la ilusión, que por muchas
otras cosas no ayudaran siempre sabría cuajar esa sonrisa, que siempre sabría
regresar y volver allí para contarlo
Siempre me gustó afirmar que la
realidad no separaba tan lejanamente de la ficción y tuve la suerte de poder
reconocer que nada me acabaría sorprendiendo, que todo podía ser bueno o malo,
pero al menos ya no tenía simplemente una razón, más bien una explicación que
siempre estará dispuesto a comprender, a escuchar.
Soñaba con saber aprender de
todas las cosas, de todas las piedras que encontré por el camino, con saber
fijarme que las caídas ayudaron a erosionar el molde en el que siempre me
ajuste y sobretodo con saber que ciertas llaves hay que guardarlas para
siempre, que las ventanas te ayudan a observar mejor las cosas, y que esas
puertas que atravesábamos no era simplemente un camino sino todos aquellos
cambios que supieron ser fuertes y lograr cambiarnos.
Y sobretodo siempre quise ser
aquel niño que solo sabía sonreír, que tontamente maduraba y que a duras penas
a veces explicaba muchas cosas pero que con toda la ilusión del mundo siempre
solía decir: “Nunca digas nunca jamás”.
Me quito el sombrero!! Me encanta. Qué ganas de leer lo siguiente. Ya comentaremos!! ;)
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