III.
Revelación
“A la distancia en el camino vi una puerta
Que trate de abrir
Traté, forzándola con toda mi voluntad y aún
así
La puerta no se abrió
Incapaz de confiar en mi fé
Me di la vuelta y me alejé
Miré a mí alrededor, sentí una brisa en el aire
Tomé mi voluntad y le di la vuelta."
Aquella tarde juré
que lo haría todo por ti. Que siempre estaría dispuesto a luchar por muchas
cosas que pasaran, que nunca me cansaría.
Las mismas palabras.
Siempre. Las mismas tonterías. Siempre. Todos nos creemos valientes al
principio de la película.
Pensaba que esta vez
iba a ser diferente. Sería capaz de por fin conseguir lo que realmente quería.
Pero no fue así… el problema fue…
-
El
problema fuiste tú.
-
Lo
intentaba y lo intentaba…
-
Pero
nunca fue suficiente…
-
Pero no
era culpa tuya…
-
Tú lo
permitiste.
-
Crees
que no me arrepiento. Que no volvería atrás en el tiempo. Que no haría nada
para remediarlo…
-
No. No
lo creo. Pero ya no puedes…
-
Pero
sabes que lo intenté…
-
Y ahí te
quedaste. Solo en eso. Te acobardaste. Te escondiste de nuevo bajo el mismo
antifaz…
Que cada vez que me
adormezca intente recordar el mismo lugar y vivir la misma emoción… Soñar con
escuchar un latido acompasado al mío. Con observar silenciosamente tu mirada,
con notar aquella brisa tranquilamente... Con que nada perturbara todo aquello…
con que la burbuja resistiría… que podía salir mal….
“Lealtad,
confianza, fe en deseos. Cargan el amor a través de cada fuego oscuro”
En mis manos aún
temblaban aquellas palabras… Aquella hoja en la que un día pretendía dejar
depositada toda mi esperanza…
Lo leíste… sabías
que siempre fui un hombre de letras… y me sería más fácil explicártelo…
“ … Me
dejé sucumbir por mí mismo.
La culpa es mía y sólo mía….
No quiero que tu sufras ni lo más mínimo por
algo que pueda hacer yo…te quiero demasiado para ello… “
Cansada… apoyaste en
tu mano la cabeza… pero seguías teniendo esa mirada a la que sabías que siempre
le respondería con una sonrisa… esta vez
no iba a ser distinto…te merecerás siempre esa sonrisa…
“…No te equivoques, nunca voy a dejar de
quererte.
Jamás
cambiaría eso.
Pero sé que no debo estar a tu lado… porque sé
que así sufrirás…
No quiero hacerte daño…no podría soportarlo…”
Con la mirada
perdida… intentas no derramar ninguna lágrima…
-
Mírame…
no llores… no estés triste…serás feliz… lo sabes y lo sé… Sabes que eso es lo
único que me importa, que seas feliz, y nunca tendrás problema en ello…
¿Puedo pedirte una última cosa?
Vuelve a sonreír… por favor…
“Las
mayores batallas de nuestra vida las libramos solos. Aprendiendo a desaprender.”
Soñaba con notar el
latido de tu corazón… con escuchar tranquilamente tu respiración… con observar
silenciosamente tu mirada, con seguir obteniendo una sonrisa al mirarte, con
seguir haciendo todo realidad… pero al final no fui capaz… todo eso valdría la
pena, pero al final fueron demasiadas cosas…
Por lo menos nos quedan
los recuerdos… siempre sonreiré al intentar recordar todas esas burbujas que
vivíamos.
Pero ahora me toca
despertar, me toca volver a la realidad…
“Entonces
continuo…
Nunca olvidaré como estabas recostada allí y
mirándome.
Aceptando el final,
Yo sabía que estabas asustada,
Eras fuerte, yo lo intentaba
Te di mi mano…
Y dije que todo estaba bien, dejando que el
tiempo permitiera que te marchases
Y continuaré…
Lo mejor que puedo, sin que tú estés aquí a mi
lado…
Déjalo venir…
Te llevará a casa…”
“¿Sabes
lo que siempre me gusta de esta ciudad?...
…que
la niebla te proteje.”
Precioso Jorge!! La frase "las mayores batallas de nuestra vida las libramos solos", es tuya? porque es magnífica, muy acertada. Y las dos últimas del final son mararavillosas. Muy buen broche de oro para el texto. Las tomaré prestadas para algún pie de foto ;)
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