8 de enero de 2012

Breaking All Illusions Pt. VIII


VIII.      Remordimiento


“Hay miles de calles en esta ciudad…
Ahora bien, dame una hora y un lugar…yo te doy un margen de cinco minutos.
Cualquier cosa que suceda en esos cinco minutos, soy tuyo… pase lo que pase…
Cualquier cosa que suceda al minuto fuera de ese margen… estás por tu cuenta.
¿Lo entiendes?...”

Mi padre me decía que no confiara en nadie. Decía que todo el mundo siempre miente, que siempre acaba haciendo daño, que todos actúan por conveniencia, que todos estamos solos en la vida realmente, y que los que están alrededor están por un interés.
Yo le decía que debía tener esperanza. Debía creer. Debía creer que hay cosas que no se mueven por interés. Hay cosas que se mueven por los sentimientos. Las personas tienen sentimientos y actúan porque sienten.
Nunca me hizo caso… Nunca quiso creerme, o quizás no supo llegar a creer, o perdió la esperanza. Decía que los sentimientos se basaban en el propio interés…que las personas sentían igualmente por conveniencia…
Siempre intentaba explicarle que el amor no se guiaba por el interés. El amor te hacía sentir que eras capaz de vivir por alguien, vivir por una causa conjunta…
Solía responderme con la misma frase…
“Hijo, en la vida el amor se guía en la conveniencia de no querer estar solo… e incluso el odio se basa en el interés de que alguien ocupe tu lugar, tu tiempo y tu vida…”
Por desgracia llegué a creerle… por desgracia llegué a convivir con personas que me hacían ver que podía ser verdad…
He regalado sonrisas a personas que luego me han hecho llorar…
He jugado con personas que participaban simplemente porque el juego consistía en jugar conmigo…
He llorado con personas que al final se han reído a mis espaldas…
He intentado ayudar muchas personas que luego me han enseñado a ver cuánto tiempo he perdido…
Pero hubo un día en que todo cambió. Hubo un día en el que empecé a ver que podía ser posible llegar a creer de nuevo…podía ser posible tener esperanza.
Ese día fue cuando te encontré…

“Nuestros pecados moribundos sienten su ira mortal. Remueven todos los obstáculos de nuestro sendero.”

“Una vez pensé que era mejor arrepentirme.
Cosas que hice y después no hice más.

A veces tienes que equivocarte,
Y aprender de la manera más dura.
A veces tienes que ser fuerte,
Cuando crees que es demasiado tarde”


-          ¿De verdad lo ha hecho por mí?
-          ¿Por quién si no lo iba a hacer? Siempre ha estado protegiéndote, siempre ha velado por ti. Nunca descansó en eso… incluso cuando tuvo que alejarse de ti…
-          Nunca tuvo porque hacerlo… No tenía por qué tener un protector…
-          No tenía porque hacerlo. Es cierto. Pero él quería hacerlo. Quería ser tu ángel de la guardia…quería protegerte pasara lo que pasara… en eso siempre iba a ser tuyo, aunque no lo entiendas aún… el lucharía siempre antes por tu felicidad que por la suya propia….aunque no se lo permitieras…
-          Pero yo quería que el también fuese feliz…
-          El solo lo sería si tu lo fueras… por eso hizo todo lo que hizo… le horrorizaba la idea de que sufrieras de alguna manera… y aún más le horrorizaba la idea, de que de alguna manera el fuera responsable de que tu sufrieras…
-          Pero ahora sigo sufriendo…porque él no está aquí…
-          Lo sé… pero debes comprender que era un precio que estaba dispuesto a pagar… debía desaparecer… para que tu vida pudiera volver a ser normal…para que pudieras sonreír…
-          ¿Nunca se dio por vencido por mí, verdad?...
-          Nunca… ya sabes cuál es su frase preferida…
-          Nunca digas nunca jamás…
-          ¿Siempre supiste que era capaz de hacer cualquier cosa por mí?
-          Siempre...
-          Pero para el resto de la gente nunca creerá en eso… no sabrán verlo. ¿Qué le diferenciará ante los demás para que no lo vean como lo ven?
-          Que todos los demás se dejan llevar… Todos son muy calientes… pero él tenía la cabeza tan fría… Él sabía exactamente que hacer… por eso ha demostrado serlo…
-          ¿El qué?
-          Un verdadero ser humano… un héroe de verdad…
-          ¿Pero ahora que hago para ser feliz si no puedo estar junto a él?
-          Vive… siente…sonríe… eso es todo lo que él quiso y querría para ti. Esté donde esté, seguro que siente que eres feliz…y él lo será…
-          ¿Podré ver alguna vez como es feliz?...
-          Nunca digas nunca jamás…

“Dicen que te encuentras con alguien especial cuando puedes compartir con esa persona el silencio”  

Allí estaba ella… sentada junto a mí… nos gustaba aquella orilla… en silencio… una mirada… sonreía… el viento le acariciaba el pelo de una manera suave… seguía sonriendo… otra mirada… yo sonreía… ella me cogía la mano… yo le volvía a devolver la mirada… me acariciaba la mano y me devolvía la mirada…yo la sujetaba con fuerza su mano para que no se me escapara… ella sonreía… yo le devolvía la sonrisa… ella me regalaba un beso… yo le regalaba un abrazo… otra mirada… el viento seguía jugando con su pelo de esa manera que tanto me gustaba… volvía a mirarla… ella volvía a sonreír… la brisa del mar hacía que sus manos comenzasen a estar un poco frías… una sonrisa de complicidad… yo le cogía las manos…ella me miraba… le acariciaba las manos y las puse bajo la pequeña toalla... ella me devolvía la caricia con las manos… yo le devolvía la sonrisa… con una mano la abrazaba para resguardarla del frío… otra mirada… el sol pronto se iba poniendo al fondo… su mirada lucía igual de brillante que siempre… yo le devolvía la sonrisa… ella me regaló de nuevo un beso… otra mirada… poco me importaba el frío… ahora que estaba abrazado a ella notaba su corazón tranquilo… otra sonrisa… no me importaba cuanto durase esa sensación… me seguía regalando una suave caricia… yo seguía mirándole a sus ojos brillantes… ella me devolvía siempre la sonrisa… sentía como mi respiración se acompasaba a su corazón tranquilo… otra mirada… esta vez le regale yo un beso… ella sonrío… no me importaba nada más… otra mirada… esa era mi burbuja… yo no podía dejar de sonreír… ella no dejaba de mirarme… ella era mi vida… el viento seguía jugando con su pelo… otra sonrisa… la brisa fresca ya casi no la notaba… seguían las suaves caricias con su mano bajo la toalla… yo le miraba de nuevo… ella me devolvía la mirada… y volvía a sonreir…

“Bésalo mientras sus labios estén rojos 
Mientras él este en silencio 
Descansa mientras su pecho este intacto, sin velar 
Sostén su otra mano mientas ellas estén sin utilidad 
Ahógate en sus ojos mientras ellos estén ciegos 
Ama mientras la noche 
Este escondida en el fulminante amanecer.”

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